
¡Ey, colega! Si andas por Ávila, no te puedes perder los Toros de Guisando. Este grupo de cuatro esculturas de granito es un auténtico pedazo de historia que data de entre los siglos IV y I a.C., y, aunque su nombre engaña, ¡no están en Guisando! Se encuentran en El Tiemblo, justo al lado de la Cañada Real, a unos 9 km del pueblo. Estos vástagos del arte prerromano son el reflejo de una cultura que se perdió con la llegada de los romanos, así que si te mola la historia, este es un spot que se merece tu visita. ¡No lo dudes!
Toros de Guisando
Página web
Horarios Toros de Guisando
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | 10:00–14:00, 15:00–21:00 |
| jueves | Cerrado |
| viernes | 15:00–21:00 |
| sábado | 10:00–14:00, 15:00–21:00 |
| domingo | 10:00–14:00, 15:00–21:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Toros de Guisando
Qué son los Toros de Guisando
¡Eh, amigos! ¿Alguna vez han ido a ver los Toros de Guisando? Si todavía no lo han hecho, ¡deberían! Este lugar está en la Carretera del Tiemblo a Sotillo de la Adrada y, aunque no es un parque de atracciones, tiene su propio encanto. La entrada está a 2,5€ para los adultos, pero los peques entran gratis. ¡Así que no hay excusas!
Lo mejor es que el sitio está bien cuidado. Hay un par de paneles informativos para que te pongas al día mientras miras esos toros de granito que, como mínimo, miden 2 metros. Y, como added bonus, hay una caseta con un tipo muy majete que te da los tickets y algunos folletos. Es un sitio que, a pesar de ser privado ahora, debería ser patrimonio cultural para que todos podamos disfrutarlo sin preocuparnos por la pela.
Los Toros de Guisando están cargados de historia. Imagínate, aquí se firmó el Pacto de los Toros de Guisando en 1468, donde se proclamó a la infanta Isabel como Princesa heredera de León y Castilla. O sea, ¡esto es historia pura, colegas! Las esculturas son de los vettones, un pueblo pre-romano que mamó el terreno desde el siglo V a.C. ¿No es increíble? Aunque estén un poco desgastados, te pueden dar suerte si eres ganadero, dice la leyenda.
En resumen, los Toros de Guisando son un grupo de esculturas zoomorfas que representan toros, originarios de una época de los vettones. La entrada es 2,5€ y, a veces, hasta hay días gratuitos. Vale la pena darse una vuelta, aunque sea un ratito, y sentir que formas parte de algo más grande, de nuestra historia. ¡No se lo pierdan, que no se ven todos los días!
Dónde se encuentran realmente los Toros de Guisando
Hombre, ya te digo, si piensas ir a ver los Toros de Guisando, primero ten claro que no es el mejor plan del mundo. Hay gente que dice que son nada más que cuatro piedras mal formadas y unos jardines que ya ni se acuerdan de lo que es el mantenimiento. Cuando vayas, no te sorprendas si sientes que has perdido 2,50€ por nada. La entrada se paga solo si no te pilla de paso o es el primer viernes del mes, que es gratis. A los críos menores de 14 años, no les cobran, así que ya sabes, si vas con peques, aprovecha. Pero, en general, no esperes mucho porque la cosa no tiene grandes alicientes.
Mira, hay quienes dicen que es un conjunto escultórico y arqueológico interesante. Tienes cuatro figuras que parecen toros, esculpidas en granito, y se cree que son de la Edad del Hierro. Pero, en serio, si tanto valor tuvieran, ¡estarían en un museo de verdad! Aún así, es curioso saber que aquí se firmó el Tratado de los Toros de Guisando en 1468, un pactillo que cambió la historia entre Enrique IV y su hermanastra Isabel. Hablar con Kiko, que se encarga del lugar, le pone un poco de sabor a la visita, ya que siempre suelta alguna historia interesante. Es una visita corta y sin esperas, así que si te pilla de paso, adelante, pero no vayas en plan de hacer un viaje especial solo para esto.
Al final, la realidad es que los Toros de Guisando están en El Tiemblo, un pueblo en Ávila. Así que si estás dando una vuelta por la carretera del Tiemblo a Sotillo de la Adrada, puedes parar a echar un vistazo a estas figuras de piedra berroqueña que, aunque no sean la octava maravilla, al menos son parte de nuestra historia. Pero, repito, no te lleves el coche solo para eso, ¿vale?
Cuántas esculturas conforman el grupo de los Toros de Guisando
Así que, si andas por la zona, no puedes dejar pasar los Toros de Guisando. No esperes encontrar una exposición de museo llena de cuadros y arte; aquí la cosa va de cuatro esculturas que, aunque son parecidas, cada una tiene su historia y procedencia. La verdad es que son un pedacito de pasado que vale la pena conocer. Si estás en ese rinconcito de Ávila, es una visita recomendable y te aseguro que compensa.
La experiencia es genial, te regalan una guía informativa que te cuenta todo lo que necesitas saber. Además, puedes charlar un rato con Kiko, el tío que atiende, y es un crack; te suelta un montón de datos interesantes. El lugar tiene su miga, ya que también se pueden ver los restos de una antigua venta mencionada en el Pacto de los Toros de Guisando. ¿Ves? ¡Todo conecta! Si vas en un día laborable, seguramente no te tocará esperar nada y tampoco hay que hacer reserva, así que sin complicaciones.
Otra cosa que mola es la ubicación: un bosque mediterráneo que envuelve todo. Las esculturas siguen impresionando, después de mil años. Hay quienes dicen que parecen cerdos o hipopótamos, pero en realidad son toros. Y ojo, ¡no te subas! Aunque parezca un juego, hay que darles el respeto que merecen. La entrada cuesta 2 euros en 2023, que está tirada.
Al final, puede parecer que hay poco que ver, pero tener esa conexión histórica es lo que realmente hace que el lugar brille. ¿Cuántas esculturas hay en total? Solo son cuatro toros. Cada visita me deja con ganas de volver, así que si aún no te animas, ya sabes, ¡hazlo!
De qué material están hechas las esculturas de los Toros de Guisando
Bueno, si te pasas por El Tiemblo, no puedes dejar de visitar los Toros de Guisando. Aunque la entrada son 2,50 euros, que a muchos les parece una tomadura de pelo, la verdad es que el lugar tiene su encanto. Pero hablemos claro: la cultura debe ser accesible. Veo injusto que tengan que gastar tanto en un muro que oculta los toros porque, vamos, ¿cuánto realmente cuesta mantener esto? Y la peña de la taquilla, un poco más de amabilidad no vendría mal.
A pesar de eso, los toros son una pasada. Estos cuatro verracos no son solo piedras; son testigos de la historia. En 1468, una chavala de 17 años, Isabel la Católica, se plantó aquí para pedir apoyo a sus ancestros y ¡pam!, se convirtió en la reina de Castilla. Eso sí que es un buen chisme histórico. El sitio respira historia, y aunque la infraestructura podría mejorar (un techado para los días de lluvia no estaría de más), merece la pena.
Además, te lanzan un folleto informativo para que no te pierdas nada de la historia. Lo que ni te imaginas es que aquí, Isabel fue nombrada princesa de Asturias. La visita es rápida, pero si te pones a leer los carteles, puedes pasarte un rato intentando imaginar cómo era la vida en ese entonces. Y sí, esos 2 euros deberían ir a la conservación de este lugar que conecta con nuestro pasado.
Y si quieres un consejo, no dudes en preguntarle a Quico, el guarda. El tío es un crack y te aclara cualquier duda que tengas. Y en cuanto al material de los toros, están hechos de granito, lo cual los hace aún más impresionantes. En fin, si estás por la zona, ¡hazte un favor y ve a verlos, que son historia pura!
Cuál es la antigüedad aproximada de los Toros de Guisando
Y bueno, si te decides a visitar los Toros de Guisando, no te esperes una mega atracción, pero hay algo en ellos que te atrapa. La entrada está a 2.50€, lo que no está nada mal, pero ¿en serio tienen que tenerlos amurallados? Es un poco decepcionante, ya que el horario de visita es bastante limitado, y si llegas y no puedes verlos bien, pues te quedas con la sensación de haber perdido el tiempo. Lo mejor es que al menos desde la puerta los puedes ver, porque el sitio está en medio de la nada, y hay que ir a propósito, no se puede dejar para otro día.
Sin embargo, a pesar de esas cosillas, es una parada obligatoria. Este lugar tiene su historia, y está bastante bien cuidado para que puedas disfrutarlo. Tienen carteles informativos por ahí, el sitio está limpio, y hasta hay folletos que te cuentan un poco de la historia detrás de estos monumentos. Te sorprenderá saber que, aunque lo que ves son 'cuatro piedras', han sufrido vandalismo, así que está claro por qué hay que pagar un poco para mantenerlo. Tienes un amplio aparcamiento y el personal es super amable.
Lo que más me gustó es que estás justo frente a un trozo de la historia viva de España, o mejor dicho, de lo que era antes de que España como tal existiera. Esos cuatro verracos que ves son de hace unos 2200 años, que tallaron los vettones. También están las ruinas de la venta juradera, donde proclamaron a Isabel la Católica como heredera del trono de Castilla. Así que ya ves, no es solo mirar cuatro piedras; es un recorrido por la historia.
Por cierto, si decides ir, ten en cuenta que hay un par de horarios específicos. En invierno la cosa va de 10 a 14 y de 15 a 18, menos los viernes, que se reduce un poco. Pero si vas el primer viernes de cada mes o durante los tres primeros miércoles, la entrada es gratuita. Así que, por lo antiguo y por lo que simbolizan, es más que recomendable que te acerques. Así que, ¿cuál es la antigüedad aproximada de los Toros de Guisando? Pues, como te digo, datan de entre el IV y III siglo a. de C.. ¡Menuda locura!
Qué época representativa se asocia con los Toros de Guisando
Y bueno, hablemos de los Toros de Guisando, que la verdad son un lugar de interés histórico que no te puedes perder si andas por Ávila. Está en la Carretera del Tiemblo a Sotillo de la Adrada, y aunque no suena muy emocionante, te prometo que vale la pena. El trato que le da el señor de allí es legendario, el tipo te suelta unas explicaciones que te dejan tocado. Eso sí, qué pena que la administración del lugar no tenga unos aseos decentes para los visitantes. Terminamos haciendo cola en su despacho porque no había más opción. Esto se siente más antiguo que los mismos toros, una verdadera locura.
Alguien nos dijo que había que pagar 2,50€ y que no íbamos a ver gran cosa, pero, la verdad, ¡no se lo creas! Puede que haya habido un par de quejas, pero las estatuas estaban bien conservadas y, además, el guía se lo curra. La visita al monasterio de Guisando era toda una experiencia. Así que, si vas, no dudes en darles una oportunidad. No necesitas reservar y en día laborable no había cola.
En fin, ¿de qué época estamos hablando con estos toros? Pues imagínate a los celtas y vetones dándole forma a esos bloques de piedra, así que sí, estamos hablando de tiempos antiguos, de cosas que sucedieron hace unos cuantos siglos. En resumen, un plan que puede tener sus inconvenientes, pero que si lo miras bien, también trae su encanto. ¡Hazte un favor y ve a verlo!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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