Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar

Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar

Si buscas un plan guay, Huellas del Tiétar es tu sitio. En pleno Valle del Tiétar, en Lanzahíta, Ávila, tienes un restaurante brutal donde la cocina de temporada se junta con un vino de madre mía. A solo 1 h 45 min de Madrid, te olvidas del estrés y te metes en un entorno rodeado de naturaleza y viñedos. Además, puedes hacer una visita a la bodega y disfrutar de una cata de vinos D.O.P. Cebreros. ¡No lo dudes y reserva tu mesa para vivir una experiencia culinaria que no olvidarás!

Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar

Restaurante
Valoración media: 4,8
Opiniones: 450 Reseñas
Dirección: Finca Huellas del Tiétar, C. Fuente Abajo, s/n, 05490 Lanzahíta, Ávila
Teléfono: 608 85 45 82

Horarios Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar

DíaHora
lunesCerrado
martesCerrado
miércolesCerrado
jueves20:30–0:30
viernes20:30–0:30
sábadoCerrado
domingo12:30–17:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar

Dónde se encuentra el restaurante Huellas del Tiétar

¡Oye, qué tal! Si estás buscando un sitio espectacular para disfrutar de buena comida y vino, tienes que probar el Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar. Este lugar tiene un 5 estrellas en comida, servicio y ambiente, y créeme que se lo merece. Es un negocio familiar muy cuidado, lleno de encanto, donde te sientes como en casa desde el primer momento.

La bodega es una pasada, y vale la pena que te tomes el tiempo para descubrir cómo hacen sus vinos. Isabel es la jefa de la bodega, y es simplemente maravillosa. Es cercana y te cuenta todo con una pasión que te atrapa. Te enseña cada paso del proceso con tanto cariño que hasta te dan ganas de tirar el trabajo y dedicarte al vino. Y hablando de vino, ¡no dejes de probar el Efímero, que es una locura!

En el restaurante, la cosa se pone aún mejor. Ofrecen platos tradicionales con un toque especial que te dejarán sorprendidos. La comida vale entre 30 y 70€ por persona, dependiendo de lo que decidas comer, pero te aseguro que cada bocado vale la pena. El ambiente es perfecto, y además, no hay que esperar para sentarte, siempre hay plazas de aparcamiento libres, y el sitio está decorado con mucho gusto.

Si piensas que es solo un sitio para dos, estás equivocado, porque es ideal para grupos de todas las tallas. Queda perfecto para celebrar cualquier tipo de evento, desde una cena romántica hasta una celebración más grande.

Así que ya sabes, si estás por Lanzahíta, que está cerca del parque regional de la Sierra de Gredos, no puedes dejar de visitar el Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar. Te prometo que será una experiencia inolvidable. ¡Haz tu reserva y disfruta!

Qué tipo de cocina se ofrece en Huellas del Tiétar

¡Tío, si no has ido al Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar, ya estás tardando! Ese sitio es una joya que encontramos casi por accidente y fue, de verdad, impresionante. Desde que entras, te sientes como en casa. Isabel, la chica que nos atendió, fue un encanto total, siempre con una sonrisa y muy profesional. Nos metimos en la experiencia de bodega con cata y todo, y la comida... ¡Madre mía, un 10! Sin duda, recomendado al 100%. Cada vez que estemos por la zona, vamos a volver seguro.

Y no es broma, no es fácil encontrar un lugar así en un pueblo tan pequeño. Fuimos un grupo de 12 personas desde Murcia y alucinamos con todo. El entorno es precioso, la amabilidad del servicio es de otro mundo. La comida, ¡qué decir! Todo riquísimo, así que no tengo dudas: volveremos año tras año. Comida, servicio y ambiente, todo a la par: 5 estrellas.

También me quedé impresionado con la cata de vinos que ofrecían. Isabel nos guió y nos encantó. Después de eso, caímos con un entrecot de buena calidad y una tabla de quesos que te hará llorar de lo buena que está. ¿Y el precio? Entre 50-60€ por persona, vale cada céntimo. Lo que más me flipó fue el ambiente: amplio, luminoso y con un toque moderno, perfecto para cualquier plan.

Si vas solo al restaurante, también la clavan. El camino está bien señalizado, y el lugar está cuidado al detalle. La comida, como ya dijo, de calidad top. Y atentos al postre, el arroz con leche que tienen es simplemente una locura. A ver si organizamos otra visita durante la tarde-noche, que seguro tiene su propio rollo. Y por si fuera poco, el lugar cumple un año y ese día tenían un detalle tremendo con nosotros. ¡Seguir así, que lo están haciendo genial!

En cuanto a la cocina de Huellas del Tiétar, es un mix de sabrosas opciones, desde la tabla de quesos de su propia quesería, hasta platos como ese entrecot. Es un lugar ideal tanto para comer y cenar, con un enfoque en productos locales y de calidad. Así que ya sabes, ¡no te lo puedes perder!

Cuánto tiempo se tarda en llegar a Huellas del Tiétar desde Madrid

El otro día, te cuento, fuimos a Huellas del Tiétar y la experiencia fue de 5 estrellas, en todos los sentidos. Imagínate un sábado en familia, rodeados de viñas y un entorno natural de esos que quitan el estrés. El restaurante es amplio y tranquilo; perfecto para relajarte y disfrutar. La atención del personal es pura exquisitez, siempre atentos pero sin ser pesados. Y para los que lo necesitan, el acceso para discapacitados está a la orden del día, ¡así que no hay barreras!

La carta está llena de opciones creativas que nos dejaron a todos alucinaos. Cada plato que pedimos fue un hit, ¡y los postres ni te cuento, estaban de rechupete! El vino que elegimos, el Comisura, también nos encantó, y la climatización del lugar es ideal; ni frío ni calor. Si hay que ponerle un pero, las servilletas de papel un poco básicas, pero eso no impidió que pasáramos un rato genial. En total, salimos ¡con un precio por persona de 30-40 €!, así que la relación calidad-precio es más que buena. Sin duda, volveremos.

Ayer, un jueves santo de esos que no se olvidan, repetimos la experiencia y, una vez más, el trato fue excelente. Las croquetas de jamón y la crema de puerro de aperitivo fueron, simplemente, sublimes. La Gilda que nos sirvieron estaba para llorar de lo buena que era. El sitio sigue siendo un paraíso, así que está claro que volveremos pronto. Y, de nuevo, con el mismo rango de precios. ¡Gracias por la atención!

Cada vez que visitamos Huellas del Tiétar es una experiencia única. La comida no solo tiene mucho sabor, sino que también está elaborada con ese cariño que se nota en cada bocado. El ambiente es acogedor, manteniendo ese aire elegante pero cercano. Y el equipo... ¡son unos cracks! Siempre sonrientes y diligentes, lo que convierte cualquier comida en algo especial. Ideal para una cena tranquila o incluso para celebrar cosas importantes. De verdad, recomendable al 100%.

En resumen, si estás planeando una visita desde Madrid, el viaje no te dejará colgado: en unas 2 horas y 30 minutos llegas a Huellas del Tiétar sin complicaciones. Así que ya sabes, asegúrate de reservar y disfrutar de todo lo bueno que tienen para ofrecer. ¡No te lo pierdas!

Qué hace que la experiencia culinaria en Huellas del Tiétar sea especial

Y mira, si estás pensando en darte un capricho, Huellas del Tiétar es donde tienes que estar. Este sitio es un 5 estrellas total, con un encanto especial que te atrapa nada más llegar. La cata de vinos es una maravilla, pero lo que de verdad te va a volar la cabeza es el restaurante. La comida está increíble, y la tabla de quesos que ofrecen, hecha con su propia quesería, es un must. Y no puedo dejar de mencionar a Isabel, que es un verdadero encanto y te hace sentir como en casa, explicándote todo y creando un ambiente genial. Este lugar es una joya que nunca te imaginarías que existía.

La comida es otra cosa que merece la pena resaltar. Tienen desde un cabrito asado a baja temperatura que es un espectáculo, hasta la tortilla vaga de patata con alcachofas que no puedes dejar pasar. Y sí, la carta de vinos quizás no sea muy amplia, pero lo que tienen está muy bien seleccionado. Además, el ambiente es muy tranquilo, así que te olvides del ruido y las prisas. Tienen un servicio de 10, donde el personal te trata de lujo, y honestamente, no creo que necesiten ser tan amables (pero se aprecia).

Imagínate, pasado un rato, sentarte a disfrutar de un gazpacho rojo y verde que está para morirse. La variedad de texturas es toda una experiencia, y si llevas a los peques, tranquilo porque también hay un menú infantil. Ojo con la tarta de queso, que es otra de esas delicias que no puedes dejar de probar. En serio, salimos de ahí y ya estábamos pensando en volver, porque todo fue una pasada.

Ahora, ¿qué hace que la experiencia en Huellas del Tiétar sea especial? Es simple, todo se junta: la atención cercana, la comida exquisita sin esperar un montón, y un ambiente que invita a quedarse. La mezcla perfecta entre el buen comer, un servicio excepcional y esa paz que solo un lugar como este puede ofrecer. Así que, si estás cerca, no lo dudes: ¡a vivirlo!

Qué tipo de vino se puede encontrar en Huellas del Tiétar

Así que, si buscas un lugar que te haga sentir como en casa, Huellas del Tiétar es la bomba. Este precioso restaurante en la finca te deja la mente en paz mientras te atrapan con su ambiente chill y su comida de otro nivel. Todo está cuidadosamente montado para que te relajes y disfrutes cada bocado. El personal es de lo más cercano, siempre con una sonrisa y listos para ayudarte a elegir lo mejor de la carta. Sin duda, te cuidan para que tu experiencia sea de 10.

La carta es directa, sin muchas palabritas. Pero eso no quiere decir que le falte calidad. Aquí encontrarás platos tradicionales y otros más innovadores que te dejarán con ganas de repetir. La degustación de quesos y la tempura de gambas y trigueros son imperdibles. Todo está hecho con cariño, y se nota. Eso sí, prepara unos 60-70€ por persona para disfrutar de todo lo que te ofrecen, ¡pero vale cada euro!

Y no solo es comer y ya. Si te animas, hazte una cata de vino en su bodega. Es un planazo y te vas a llevar una grata sorpresa. La comida es riquísima, y para colmo, el servicio es de 10. María, la camarera que nos atendió, siempre estuvo al quite y con una sonrisa. Esos pequeños detalles hacen la diferencia, como el perchero al lado de la mesa. Todo pensado para que estés a gusto.

Eso sí, hay que mencionar que si te toca una mesa con el sol de cara, puede ser un rollo, pero ya están buscando soluciones. Los ventanales son chulos para el ambiente, pero a veces el sol aprieta más de la cuenta. Cuando pongan los toldos, ¡volvemos sin dudarlo! Al final, si vas, no te pierdas el cabrito lechal que sorprende sí o sí.

Ah, y en cuanto a los vinos que puedes encontrar en Huellas del Tiétar, son los de su propia bodega. Perfectos para maridar con la comida. Así que no te lo pienses, ¡haz la visita y disfruta de todo lo que tienen preparado para ti!

El restaurante Huellas del Tiétar está rodeado de naturaleza

Mira, si buscas un lugar donde desconectar, la Finca Huellas del Tiétar es el sitio ideal. Cinco estrellas en todos los frentes: la comida, el servicio y el ambiente están a otro nivel. Todo está pensado con cariño, desde el más mínimo detalle hasta la atención cercana de todo el equipo. Es un espacio que te hace sentir como en casa, pero con ese toque de magia que solo la naturaleza puede ofrecer. ¡Tienes que vivirlo!

Hablando de comida, ¡la carta es pura maravilla! No puedes irte sin probar las croquetas cremosas y esos raviolis de carrillera que son un festival de sabor. La verdad es que es complicado elegir porque todo suena y sabe increíble. El personal se nota que tiene buen rollo y tiene unas recomendaciones que son un acierto seguro. Si quieres disfrutar de una experiencia culinaria de calidad, este sitio es un must. Te aseguro que lo repetirás, y yo ya estoy planeando mi próxima visita.

Y si tienes tiempo, no te saltes la bodega. Isabel te hará una visita y cata de vinos que no vas a olvidar. Aunque es pequeña, tiene ese encanto especial y sus vinos están bien elaborados. Te van a encantar el "Relatos" y el blanco "Ligeruelo", que solo puedes probar ahí. De entrada, prueba un ajoblanco con sardina ahumada, ¡de lujo! La comida en el restaurante es variada y la relación calidad-precio es increíble, ideal para disfrutar en compañía.

Si te preguntas si el restaurante Huellas del Tiétar está rodeado de naturaleza, la respuesta es un rotundo sí. Este lugar te abraza con la belleza de su entorno. A sólo 30-40 eurillos por persona, puedes tener una velada espectacular, ya sea romántica o con amigos. Con ese ambiente relajado, es el sitio perfecto para disfrutar de una buena comida mientras te deleitas con la paz que regala el Valle del Tiétar. ¡No dudes en ir, porque no te vas a arrepentir!

Se puede hacer una visita a la bodega en Huellas del Tiétar

¡Tío, tienes que escucharme! Huellas del Tiétar es el sitio al que debes ir. Hice una visita y después comí allí y fue todo un acierto. El lugar es impresionante, y tienen una gran apuesta por el enoturismo en la zona de Cebreros. Te lo digo, la experiencia fue algo interesante y para todos los públicos. Isabel, que es un encanto, nos hizo sentir como en casa desde el primer momento. La comida estuvo muy bien, y lo mejor, la relación calidad-precio es correcta. Vamos, que sin duda repetiría porque el restaurante es precioso. ¡Seguid así!

Te cuento, el otro día fui a cenar con mi familia y la atención ya comenzó antes de llegar. Hice la reserva y me respondieron al instante, hasta me mandaron un mail de confirmación. El lugar está un poco alejado de Lanzahíta, que está cerca de Arenas de San Pedro, pero vale totalmente la pena. Eso sí, como sugerencia, deberían señalizar mejor el acceso, porque de noche se te puede complicar un poco. Pero una vez llegas, ¡madre mía! Los jardines bien iluminados y el restaurante alucinante. La entrada por un paseo iluminado ya te deja con la boca abierta.

Dentro, la atención es de 10, y la carta… ¡me encanta! Un equilibrio perfecto entre opción variada, sin que sea un scroll infinito. Pedimos varias cosas para compartir. Las croquetas de morcilla y jamón estaban perfectas, el asadillo con la mezcla de lechugas impresionante y, la famosa “tortilla vaga”, ¡buf! Esa tortilla es de otro planeta. De segundos, un solomillo al punto de locura, unos chipirones con salsa de tinta deliciosos, y el bacalao, que estaba en su punto, con un montón de verduras al dente. Todo un lujo, vamos.

Los postres, ¡ni hablar! Todo caserito. La tarta de queso, el trío de texturas de chocolate, y la panacotta de autor, con maracuyá, ¡que están de escándalo! En total, nos salió a unos 50 € por persona, y teniendo en cuenta que no tomamos vino, el precio es muy justo. Salimos satisfechos y con ganas de volver. Además, no son esas raciones ridículas que a veces te ponen; aquí comes de verdad. Y sí, la terraza promete para el verano, ¡eso está claro!

Y en cuanto a la pregunta que todos se hacen: ¿Se puede hacer una visita a la bodega en Huellas del Tiétar? ¡Claro que sí! La visita es muy interesante y te permiten conocer todo sobre el proceso de producción. No solo vas a comer, sino que también te empapas de la cultura del vino de la región. ¡Así que ya sabes quiénes son tus próximos planes del finde!

Qué es la cata de vinos D.O.P. Cebreros y cómo se puede disfrutar en el restaurante

Mira, has de saber que el Restaurante y Bodega Huellas del Tiétar es un auténtico hallazgo. Desde el momento en que pones un pie allí, el ambiente te atrapa. La decoración está cuidada al milímetro, ¡se nota que han puesto amor en cada rincón! La atención del personal es de 10; se siente como si fueras parte de la familia desde que cruzas la puerta. La comida, madre mía, ¡todo lo que probamos fue un bombazo! Éramos siete y cada uno pidió algo diferente, y nadie se quedó decepcionado. Repetir ahí es obligatorio, sin duda.

Además, el sitio tiene un rollo muy bonito y la relación calidad-precio se la rifan. La visita a la bodega es todo un plus; Isabel se ríe contigo y te hace sentir en casa, así que no importa si vas con bebé, porque tienen una sala de lactancia que es la caña y está justo en el restaurante, algo que muchos lugares deberían copiar. Recomendado 100%: buena comida, buen servicio y una vibe increíble.

Y si te preguntas qué tal es el lugar para eventos, pues te diré que es perfecto para celebraciones. Tienen mil ambientes: terraza, piscina, gran comedor, carpas, zonas verdes… todo lo que necesitas para una buena ocasión. La comida es exquisita, con ingredientes locales como los quesos de La Quesería de María y sus propios vinos. ¡Las croquetas son un must, súper cremosas! Y si te quieres dar un gustazo, en el restaurante hacen catas de vinos D.O.P. Cebreros. Puedes disfrutar de una experiencia única probando sus caldos, siempre con el toque de la casa. Así que no dudes en reservar y vivirlo tú mismo, ¡tienes que ir!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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